Lo difícil es volver.

Estoy sentada en mi habitación una vez más, la misma de siempre, la que conozco desde niña sin embargo algo ha cambiado.

Ha pasado un año y pareciera que el tiempo se quedó quieto. Todos han seguido con sus vidas, pero al mismo tiempo todo parece seguir igual. Mientras tanto, mi yo interior grita tratando de expresar que yo ya no soy igual.

Ya no soy la misma persona asustadiza y cautelosa que salió de su casa hace unos meses. He regresado sabiendo quien soy, ya no tengo miedo a lo desconocido al contrario ahora tengo más ganas de salir y descubrir el mundo.

Ser estudiante de intercambio no es fácil de hecho, si lo piensas bien es aterrador. Llegas a un lugar en el cual se habla otro idioma, se comen otras comidas y se vive de forma diferente, un lugar en el cual no conoces a nadie y en el cual estarás completamente solo.

Sin embargo, en un tiempo lo extraño se vuelve familiar y la soledad se vuelven salidas y planes. Se aprende a andar en autobús, el idioma, la cultura y ya no asusta tanto como al principio.

La gente te pregunta si extrañas tu hogar y respondes con un confuso sí y no. De pronto la palabra “hogar” cambia su significado, ya no es más un lugar, sino un sentimiento.

Los días se convierten en semanas y las semanas en meses, te das cuenta que el tiempo está pasando muy rápido y aun tienes una enorme lista de lugares y cosas por hacer. Pero sabias que esto llegaría a su fin y a pesar de que quieres quedarte sabes que debes volver a casa.

Y entonces tienes que irte y tu corazón se parte en dos, el dolor de vivir en dos mundos es devastador, pero al mismo tiempo sabes que es el pequeño precio que debes pagar por haber ganado tanto.

De pronto notas que una parte de ti no encaja y es entonces que realmente te das cuenta que has cambiado. Y no me refiero al nuevo corte de cabello o la nueva ropa; me refiero a lo que pasa dentro de tu cabeza. Tus sueños ya no son los mismos, no encajan en los moldes creados por la sociedad.

Pero como explicarlo sin sonar arrogante, como decirle a mis amigos, familiares y conocidos que lo difícil no fue haberse ido si no tener que volver.

Volver a un lugar que ya no te pertenece del todo porque ya no eres de aquí ni de allá, porque simplemente has crecido, por que viajar te hace una persona más responsable, un ser humano más íntegro y sin duda una mejor versión de ti mismo.

Lo difícil no es irte, lo difícil es Volver.

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